13 de mayo de 2012

Nighthawks, de Edward Hopper



NIGHTHAWKS
de
Edward Hopper


El contexto
El estadounidense Edward Hopper pintó este cuadro en 1942, sacando una "fotografía" nocturna de un diner (el típico pequeño restaurante americano de clase media-baja) de su barrio natal en Manhattan. Por aquellos años Estados Unidos, que empezaba a recuperarse de los duros años 30, tras la Gran Depresión, había entrado en la Segunda Guerra Mundial después de sufrir el ataque japonés sobre Pearl Harbor. El ambiente general en el país era de pesadumbre.

Halcones nocturnos
Junto a una calle vacía, pasada la medianoche, un pequeño grupo de "halcones nocturnos" se reunen junto a la barra de este modesto restaurante. Sin duda es una hora extraña que no invita a que sucedan grandes cosas. De hecho ninguno de los personajes parece hablar, no se miran, ni siquiera se mueven, cada uno está concentrado en sus pensamientos, incluso el camarero, que aunque parece ocupado cogiendo algo de debajo de la barra, tiene la mirada perdida hacia la desolada calle.

La escena
Hopper compone este cuadro con muy pocos elementos, pero con una gran profundidad psicológica. Apenas aparecen cuatro personas, pintadas en el lado derecho dentro del amplio restaurante, acentuando la sensación de soledad, se han dibujado muy pocos objetos (unos taburetes, unos servilleteros, unas tazas de café y unos depósitos metálicos), en la calle no hay nadie, ni farolas, ni papeleras, hasta los escaparates y las ventanas del edificio están vacíos. La escena está dominada por la luz artificial del restaurante, que ilumina incluso la calle a través de la gran cristalera curva. Los colores que se utilizan son escasos y sin gran tonalidad, aunque muy saturados, lo que acentúa las extrañas sensaciones del cuadro.

La soledad
El cuadro deja abiertos muchos interrogantes, no parece tener un tema definido, invita al observador a que ejerza de Gran Hermano, espíe las vidas ajenas y libere su imaginación. Si algo está claro es que el portagonista de la obra no es la acción, ya que no está pasando absolutamente nada, sino la soledad de los seres humanos, ese momento en el que no existe nadie más que uno mismo y sus pensamientos.

Los detalles





El personaje que pasa más desapercibido es el que aparece de espaldas, con su traje y sombrero, es al único al que no podemos ver la cara. Además es el que está justo en el centro de toda la composición, creando una interesante contradicción, ya que a pesar de ser la figura central, la iluminación y el color de su ropa, similar al del fondo, provoca que apenas nos fijemos en él.




Esta pareja parace, a simple vista, acaparar la mayor atención. Su proximidad y la colocación de sus manos, tan juntas, nos hace pensar que son pareja o al menos que hayan venido juntos. Sin embargo no se prestan atención el uno al otro, a pesar de su cercanía también se encuentran solos.


Otro de los trucos que permiten transmitir esa sensación de soledad está en las ventanas y escaparates de la calle. En ninguna de ellos aparecen figuras, exceptuando esta caja registradora, que aparece totalmente aislada y en la sombra, en medio de una tienda aparentemente vacía, acentuando la sensación de inquietud.









2 comentarios:

  1. Enhorabuena por ayudarnos a ver lo que el alma siente, de una forma tan didàctica.

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  2. Una exposición de Edward Hopper se anuncia en el Grand Palais de Paris del 10 de octubre al 28 de enero. Su buque insignia :"Nighthawks".
    Te dejo un enlace con el vídeo anuncio:
    http://www.grandpalais.fr/grandformat/hopper-la-bande-annonce/

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